sábado, 15 de abril de 2017

La historia del cómic en Argentina (separada por épocas)

Desde mediados del siglo XIX hasta el año 1930
Se considera que la primera viñeta humorística publicada en Argentina fue "Viva el Rey", del año 1824, obra del Padre Francisco de Castañeda, quien poseía una Academia de Dibujo. En 1934 César Bacle realizó una serie humorística de litografías sobre las damas porteñas ataviadas con exagerados peinetones. En 1935 apareció el primer periódico ilustrado en la Argentina, el "Diario de Anuncios y publicaciones oficiales de Buenos Aires", con varias litografías. Sin embargo, los primeros relatos gráficos publicados en el país recién aparecen en los periódicos de sátira política a mediados del siglo XIX. Estos periódicos basaban su éxito en la publicación de caricaturas litográficas que, en general, eran observaciones costumbristas. Así, en la prensa periódica se desarrolló ampliamente el campo de la caricatura política. En 1863 aparecería el periódico dominical "El Mosquito", considerada como la primera revista con humor político nacional. En "El Mosquito", que se publicaría hasta el año 1893, serían populares los dibujos de Henri Stein y las caricaturas de Henri Meyer. En 1871, en Rosario, apareció el semanario dominical "La Cabrionera", que definió a la sátira política y a la burla como su principal línea editorial. Por otro lado, en 1884 llegaría la revista "Don Quijote", de Eduardo Sojo (Demócrito), que duraría hasta el año 1905, yen la cual se utilizaba la sátira política como ejercicio del periodismo de opinión.


Desde comienzos de la década del '30 hasta el final de la década del '40

Durante las décadas del '30 y del '40, en la colección "Critica cómicas", se publicaría diverso material extranjero y argentino. En el año 1931 aparecería, en el diario "Crítica", un suplemento de historietas a todo color (denominado "Popeye"), y comenzaría a destacarse el dibujante italiano Bruno Premiani. En cuanto a los primeras tiras de la década hay que mencionar "Las desventuras de Maneco" (derecha), de Linage, prototipo de un personaje muy difundido en la época: el del chanta porteño, simulador y tramposo, y que popularizaría la frase "sonaste Maneco", el cual se publicaría en "Caras y Caretas". Otro personaje que haría popular una frase sería "Calixto Campolargo", de González Fossat (desde 1933, en "La Novela Semanal"), quien finalizaba las tiras diciendo "¡Estás listo, Calixto!". Otras tiras de comienzos de la década serían “La barra de Bolita”, de Lino Palacio (en el suplemento infantil de “La Prensa”) y "Quique, el niño pirata", de Cazeneuve (en el diario "El Mundo"), ambas surgidos en 1931.

Y sería en 1931 cuando el personaje del "Indio Patoruzú" (izquierda) tendría su propia tira en el diario "La Razón". Ese mismo año llegaría la revista de historietas para niños "Bolita". En 1933 aparecería, en la revista "Para Tí", la historieta "Tío Migajas y Lucerito", con textos de Matilde Velaz Palacios y dibujos de Bensadón. En 1934 llegaría "Cholo y Cacho", de Vidal Dávila, para "Barrilete". Ese año se publicaría también "El Nuevo Rico" (junto a su mayordomo "Federico"), de Héctor Rodríguez. Desde 1935 aparecería la tira "Tancredo", de Fantasio, primero en "La Razón y luego en "El Mundo". Ese mismo año Daloisio publicaría a "Kid Tortazo", "Bimbo" y "Don Juan Porteño", en la revista "Aconcagua". En éstas décadas aparecerían también las tiras "El tonto de Capirote" y "El Burro y el Comisario" (ambas de Navarrete), "La señorita Pilar delira por manejar" (de Linage), "Pajarito" (de Balza), "Corchito y compañía" (de Martelli), "Pulgarín" (de Clemen), "Bolita" (de Páez Torres), "Don Sandalio" (de Roux), "Lauchita y su barra" (de Villafañe), "Piolín" (de Skitt), "Bigo y Telli" (de Giraldo), etc. 


Desde comienzos de la década del '50 hasta el final de la misma

A principios de la década, el humor político aparece en diversos personajes, como ser "Contreras" (de Medrano), en la relanzada revista "PBT", y sobre todo en "Galerita" (de Calé) y "Mordisquito" (de Palacio), ambos en la revista "Pica Pica".
Y es en esta década donde se presenta el punto más alto de la historieta argentina, ya sea por la diversidad de publicaciones, y el éxito masivo de éstas, como por las distintas vertientes, estilos y artistas que proliferaron. Incluso, comienza la exportación de historietas argentinas. Así, en los años ‘50 se afianza ésta edad de oro con la aparición de dos figuras fundamentales para la historieta argentina, que comenzarán a destacarse en los primeros años de la década, y que, de alguna manera, iniciarán lo que después se conoció como "comic de autor": el guionista Héctor Oesterheld, que comienza a publicar en Editorial Abril, y el dibujante italiano recién llegado a la Argentina, Hugo Pratt. Es en 1952, en la revista Misterix, donde aparece el primer personaje importante de Oesterheld, "Bull Rocket" (izquierda), una historieta de un piloto de pruebas dibujada por Paul Campani.




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